Universidades unidas: ¿pueden frenar a Milei?
- Julián Carrizo

- 1 dic 2025
- 3 min de lectura
Actualizado: 2 dic 2025
Dirigentes juveniles de instituciones académicas bonaerenses se organizaron para contrarrestar la ola libertaria y ser opción a la crisis política.

Las movilizaciones universitarias de los últimos años, del mismo modo que las históricas, demuestran cómo las instituciones académicas logran ser un actor central en la oposición a las políticas de ajuste de los gobiernos de turno, cargando en sus hombros lo que muchos partidos políticos no hacen: ser la voz de los más afectados durante la crisis social. Mediante gestiones transversales, el trato personal con los alumnos y el uso de políticas de integración, las casas de altos estudios del conurbano son una muestra de esa representación que no logran expresar los propios dirigentes.
Una encuesta realizada por Proyección Consultores reveló que el 63% de la población argentina ve en la universidad pública un mecanismo de igualdad de oportunidades, mientras que para un 27% tiene vital importancia en la movilidad social, los espacios de debate y el pensamiento crítico. Frente a esta realidad política, varios movimientos de jóvenes universitarios buscan remediar la falta de representatividad que manifiesta la sociedad, apoyándose principalmente en su capacidad de aunar voluntades y en una larga tradición de luchas y conquistas.
El músculo del peronismo universitario
El Movimiento Universitario del Conurbano (MUC) es un espacio que congrega a dirigentes peronistas de 12 casas de altos estudios de la provincia de Buenos Aires, con el objetivo de representar las demandas estudiantiles de un sector que se ve afectado social y económicamente durante el último tiempo. Según su documento fundacional, una de las búsquedas del MUC es “refundar la conducción estratégica de la rama universitaria del peronismo basada en la legitimidad de base proveniente del voto del pueblo universitario”.

Javier Trímboli, uno de los fundadores del movimiento y presidente del centro de estudiantes de la Universidad Nacional de La Matanza, lo expresó de esta forma: “El objetivo es poner en agenda los millones de estudiantes que tenemos en el conurbano y hacer un contrapeso a esa agenda hegemónica que manejan la Universidad Nacional de La Plata, la UBA y la Universidad de Córdoba por su historia”.
Oscar Bogarín, presidente de la Federación Universitaria de Lomas de Zamora, afirmó que “la lógica fue crear una mesa política que trabaje en base a las problemáticas que atraviesa la comunidad para encontrar soluciones”. Además, considerando la falta de unidad dentro de las fuerzas opositoras, agregó: “Hay que dejar de lado las diferencias superestructurales de la política para lograr una unidad de concepción y de acción”.

Trímboli hizo hincapié en la militancia juvenil en tiempos de crisis, al indicar que “la defensa de la educación pública se convierte en una obligación”, como así también “salir a repudiar lo que está haciendo el gobierno, ya que es un momento bisagra que está llevando a que los jóvenes piensen en un futuro, y ahí encontrar un punto de conciencia, el bien común para construir la patria que queremos”.
Entre la crisis y la falta de representatividad
La poca personificación de ciertas ideas en la dirigencia política a nivel nacional es una de las principales causas de la crisis política, y desde el MUC es uno de los puntos fuertes a reconstruir: la confianza de los jóvenes en quienes los conducirán en un futuro. “Como universidad pública, no podemos permitir que la formación de cuadros académicos no venga acompañada de la formación de sujetos políticos con valores”, expresó el espacio en su documento fundacional.
Para Bogarín, “la falta de representatividad es un reflejo de la política en general, pero en las universidades del conurbano hay muchos compañeros que logran encarnar los problemas del estudiantado para que tenga la posibilidad de recibirse, dándole las herramientas a los pies para que no abandonen”. En ese sentido, resaltó que el trabajo del MUC se basa en fortalecer, desde la gestión, aquella traducción política de la situación cotidiana de los alumnos.
El dirigente matancero enfatizó la falta de gestión y de interpretación que tienen los universitarios como “actor social”, al explicar que la oposición no se encuentra en las dinámicas de los alumnos. En contraste, la principal búsqueda del centro de estudiantes a su mando es “interpretar los problemas de sus pares para poder resolverlos de la mejor manera”.
El Movimiento Universitario del Conurbano es una clara muestra de cómo las gestiones apropiadas y la unión entre aquellos que tienen un mismo fin pueden lograr cambios estructurales y gran representatividad dentro de la sociedad, sin peleas por quienes manejan, solo preservar el bien común y fortalecer a aquellos que menos tienen. La juventud universitaria es, una vez más, la muestra de que nadie se salva solo, sino que, al contrario, el esfuerzo de la comunidad puede lograr grandes cosas.

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