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Valores del oeste

  • Foto del escritor: Juan Migliazza
    Juan Migliazza
  • 26 nov 2025
  • 5 min de lectura

Actualizado: 15 dic 2025

Mientras el individualismo predomina, emerge Bajo West, un grupo de artistas con el foco en lo colectivo. Milo J es la punta de la flecha, pero detrás hay algo tan grande que aún no tiene techo.


Bajo West completo, en la presentación del nuevo estudio.
Bajo West completo, en la presentación del nuevo estudio.

En la tierra del Gallo, surgió en 2021 un grupo de amigos, de pibes de entre 17 y 25 años, que, como quienes tienen hambre y ponen plata para comprar una pizza, se juntaron con el objetivo de contar su vida. Un día llegó a ese espacio un chico que tenía mayor facilidad para hacerlo y desde entonces todos los demás patearon las puertas necesarias para que la mayor cantidad de gente pueda escuchar esa realidad, su realidad. 


El pibe en cuestión es el hoy ya reconocido Milo J y su vida se entrelaza con su barrio de una forma que representa algo mucho más grande que esa banda de amigos. Su historia de triunfo personal es en realidad un triunfo colectivo, por eso la clave está en adentrase en la intimidad de Bajo West (nombre formal del grupo), haciendo honor a todos aquellos que, sin una cámara prendida, empujan por algo más grande que salvarse solos.


Martín Bianchi (“Marta” para los amigos) tiene hoy 24 años de edad, pero tenía 20 el día que juntó su aguinaldo con el de Nahún Almada para comprar un micrófono y una placa de sonido con el objetivo de hacer de su pieza el estudio que necesitaban. “Siempre nos juntábamos acá -cuenta desde el lugar mismo de los hechos-, el tema era que acá no teníamos un estudio, entonces dependíamos de mandar un mensaje a otro, que alguien nos venga a buscar o que tenga la SUBE para ir al estudio que nos prestaban”.


Sin embargo, lo que faltara nunca fue un impedimento para el grupo. Lo importante era moverse. “Uno ponía los parlantes, el otro un micrófono, yo llevaba la compu y otro se ponía a filmar con el celu. Sacábamos todo a la vereda, lo grabábamos y quedaba bueno, porque tenía ese toque genuino, de que lo hacíamos con lo que teníamos”, rememora Marta y, con orgullo, agrega: “No esperábamos que venga un productor y se siente al lado nuestro, lo hacíamos nosotros, y pudimos impulsar a varias personas a que lo hagan. Eso estuvo zarpado”.


Milo J (izq.), en la pieza de Marta (der.), en la grabación de “1708”. El video acumula 5.8 millones de vistas en YouTube.
Milo J (izq.), en la pieza de Marta (der.), en la grabación de “1708”. El video acumula 5.8 millones de vistas en YouTube.

Milo J en La Velada del Año, con la remera de Morón.
Milo J en La Velada del Año, con la remera de Morón.

La llegada al mainstream fue repentina: “Cami pega su tema en marzo de 2023, en julio lo llaman a cantar en La Velada del Año y sale con la del gallo”, relata Martin en referencia a “Rara Vez”, primer hit del artista que llegó al 2° puesto mundial en Spotify. Milo aprovechó aquel evento del streamer Ibai, que reunió a 15 millones de personas en directo, es decir, su momento de mayor exposición hasta la fecha, para mostrar los colores de su barrio y el club no hizo caso omiso: lo hicieron socio vitalicio y le dieron una placa.


Hoy, Milo J es el sponsor principal de la camiseta del club, pero en su relación con el Gallo lo económico está en un segundo plano. “Es por el sentido de pertenencia -explica el miembro de Bajo West-, él no va a Morón esperando que eso le dé más reconocimiento. Lo hace de corazón, porque quiere ver al club en lo más alto”.


Concierto gratuito de Milo frente a la Base Aérea de Morón.
Concierto gratuito de Milo frente a la Base Aérea de Morón.

“El Bajo es Morón y Morón es Bajo West”, sentencia Marta. Y nada constata mejor esa relación como el hecho de que solo 20 días después del ya relatado show privado más grande de su carrera, Milo brindó otro, esta vez con todo el grupo, en su propio barrio, a unas cuadras de sus casas y totalmente gratuito, en el que movilizó a más de 50 mil personas (casi el doble de la capacidad del estadio del Club Deportivo Morón). 


Murales del cuartel de bomberos (izq.) y de Pache y Angelelli (der.), firmados por el propio Milo J.
Murales del cuartel de bomberos (izq.) y de Pache y Angelelli (der.), firmados por el propio Milo J.

Es que la conexión excede al club: va desde los murales que pueden verse sobre la avenida Yrigoyen en el cuartel de bomberos ¹ y en la esquina de Pache y Angelelli ² (este último, firmado por el propio cantante), hasta la casa de Marta, cuya pieza se convirtió en el estudio profesional donde sigue grabando hasta el día de hoy y donde varios artistas reconocidos, como Bhavi y Trueno, han elegido abandonar las decoradas calles de Palermo para venir a hacer música al oeste. Bhavi, incluso, rodó el videoclip de su tema en la plaza principal de Morón.


Bhavi, en la pieza de Marta ya convertida en estudio (izq.) y filmando el video clip en la Plaza San Martín, centro de Morón (der.).
Bhavi, en la pieza de Marta ya convertida en estudio (izq.) y filmando el video clip en la Plaza San Martín, centro de Morón (der.).

“Hicimos que mucha gente venga acá y lo más importante es que se sintieron todos como en su casa, porque a todos los hacemos sentir de la misma manera desde la primera vez que nos juntamos con los pibes”, dice Martin refiriéndose a los artistas ya mencionados. “Eso –explica– es lo que tiene este estudio (que es mi pieza) que no tiene otro lugar. No es una fábrica de música, es realmente una casa”.


Por eso, a pesar de la fama y las luces, se mantienen en calma. Marta habla por todos cuando resume la relación con el barrio: “Nosotros acá estamos tranquilos y por eso también la gente nos respeta, nos quiere. Se cruzan a los pibes comprando acá a la vuelta y los saludan, los tratan bien, se sacan fotos”. Una sencillez que se confirma en lo cotidiano: “No es una gran película, es lo que es porque es todo familiar”.


Presentación del nuevo estudio, hecho en la pieza de Marta.
Presentación del nuevo estudio, hecho en la pieza de Marta.

“Que todo su entorno se mantenga con los pies sobre la tierra lo hace a Milo tener los pies sobre la tierra”, afirma el dueño de casa. Por eso decide armar el estudio profesional en el mismo lugar donde supo estar ese micrófono comprado a medias, donde dio sus primeros pasos y donde tiene una conexión con el espacio, pero sobre todo con las personas. Las juntadas, cenas y charlas interminables enriquecen su música pero sobre todo a Camilo, quien sabe que eso es irreemplazable, pues solo se encuentra donde se ha construido una familia. 



Esa mentalidad de trabajo y logros colectivos que tuvo Martin para hacer de su pieza la cuna de un movimiento gigante y que atraviesa a la comunidad Bajo West, se ve reflejada también en sus expectativas a futuro: “Me gustaría que sigamos siendo una comunidad, pero donde puedas tener todo lo necesario para hacer tu música: alguien que te grabe un video en un toque, otro que te edite, etcétera.” “Algo así, pero un poco más serio, porque siempre fuimos medio hippies”, admite, sincero, entre risas.


Bajo West es un ejemplo constante de que el amor propio no contradice el amor por los demás y de que el sentido de pertenencia puede llevar mucho más lejos que el individualismo. Por eso y por todo lo descrito, el partido de Morón tiene suerte de ser el hogar de una voz talentosa, y sobre todo, de que no la haya usado para presumir, sino para transmitir los valores del oeste.

2 comentarios


guadalupemusical2
04 dic 2025

Excelente manera de contar las cosas buenas que pasan en el conurbano!

Editado
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Paula Herrera
Paula Herrera
03 dic 2025

Muy buena nota! Milo y Bajo West, genios!

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